NIÑO INQUIETO

Las noches de infancia están muy difuminadas en mi memoria, pero recuerdo que tenía muchas dificultades para conciliar el sueño. El tiempo se hacía eterno en la cama antes de dormirme…

…Escuchaba ruidos, veía sombras y las sensaciones de mi cuerpo se volvían muy intensas y en muchas ocasiones molestas e incluso desagradables…

…Como otros muchos niños, no escapaba a las pesadillas, estas me producían despertares bruscos acompañados por gritos desesperados en busca de ayuda. Al día siguiente solo pensar en irme a la cama me producía verdadero pánico…

….Mi madre, todavía recuerda, que una noche me escuchó dando vueltas por la casa. Fue en busca mía y me hizo la pregunta que haría cualquier madre si sorprende de madrugada a su hijo fuera de la cama.

-Pero hijo, ¿Como es que todavía estás despierto?

Mi respuesta fue tan sincera como la de un borracho.

“Mamá, es que yo no me se dormir”.

JOVEN DESCEREBRADO

Por lo general , cuando somos adolescentes, aguantamos todo lo que nos echen, tenemos energía inagotable y no nos preocupamos por los horarios para dormir. Si hay que trasnochar para divertirse se trasnocha, ya dormiremos cuando podamos, o si no siempre está la opción de empalmar la noche con el día…

…Así transcurrió mi vida desde que entré en el instituto hasta los veintitantos. Los fines de semana saliendo hasta el amanecer y mal durmiendo de día. Y los días lectivos quedándome hasta las tantas viendo la tele o escuchando la radio. Muchas fueron las ocasiones en las que que iba a clase muerto de sueño, o que faltaba a primera hora porque no tenía fuerzas para levantarme por mucho que mi madre insistiera en ello…

…Cuando comenzó mi vida laboral arrastraba una inercia de muchos años de mala higiene de sueño. Pero esta vez tenía una responsabilidad en la que no podía fallar. Una cosa aprendí a la fuerza: es incompatible dormirse tarde y levantarse temprano, con sentirse bien durante una jornada de trabajo...

¿Que hice entonces?, ¿Cambiar mis malos hábitos? No, desde luego que no. La costumbre de tantos años de horarios descontrolados hizo que continuara acostándome de madrugada y por aquél entonces ni me planteaba cambiar este mal hábito, me conformaba con despertarme más tarde los fines de semana y festivos. Pero esto no era suficiente para mi organismo y empecé a vivir cada día con sueño y malestares.

…Además, la forma en la que dormía tampoco era la más aconsejable. Casi siempre lo hacía en el sofá y con la tele encendida, si me despertaba de madrugada podía ser que hiciera el esfuerzo de irme a la cama, o no…

PADRE DESBORDADO

A los 26 años comencé a trabajar a turnos, una semana por la mañana, la siguiente por la tarde y la tercera por la noche. Este ciclo lo repetí una y otra vez durante 5 años. Esto coincidió con el nacimiento de mi primer hijo y lo que representa tener a un bebé en casa.  Por aquella época no era consciente de la importancia de la nutrición y apenas me ejercitaba… Todo esto derivó en que casi siempre me encontrara bajo de energía y que también enfermara con mucha frecuencia…

…A los treinta y pocos años cambié de empleo, se acabaron los estresantes turnos, por fin mis horarios empezaron a ser más acordes con mi naturaleza humana. Pero aunque mi salud mejoró y me encontraba algo más descansado en general, seguía bastante estresado al no controlar bien diferentes aspectos de mi vida. Y mantenía la costumbre de acostarme tarde.

…Por lo tanto, hasta este momento de mi vida, había sufrido de insomnio en forma de dificultad para conciliar el sueño, de múltiples despertares nocturnos e incluso de alguna noche totalmente en vela, pero aún me faltaba conocerlo en la peor de sus facetas. Y esto sucedió en el momento más inesperado…

…Siguiendo el orden cronológico de los hechos, llegamos a una época tranquila a mi vida. Por fin se estabilizaron algunos detalles que me perturbaban, por lo que se redujo mi nivel de ansiedad y esto hizo que mejorara mi salud, sobre todo la digestiva. Al sentirme más relajado también comencé a dormir mejor, me acostaba más temprano y mi sueño era más reparador que nunca. Pero esto no duró mucho, porque como se suele decir, el demonio cuando se aburre mata moscas con el rabo.

ADULTO OBSESIVO

Siempre he necesitado tener objetivos hacia los que dirigirme y por lo general han estado orientados a conseguir nuevas habilidades o aprendizajes. Fue por eso que con una familia de la que era co-responsable y un trabajo de jornada completa, decidí volver a la universidad. La carrera elegida esta vez fue la de psicología…

…Desde siempre me ha fascinado el estudio del comportamiento humano y me atrae mucho la posibilidad de ayudar a personas a superar sus problemas. Pero la apuesta me salió rana. Y ahora por fin te voy a contar como comencé a padecer insomnio crónico

…Como el día solo tiene 24 horas y las 15 que van desde las 7:00 a las 22:00 las tenía ocupadas por el trabajo y la familia, decidí utilizar la noche para estudiar. Me acostaba a las 22:30 y me despertaba a las 4:00 para hincar los codos durante 3 horas antes de irme a currar…

…Lo empecé llevando bien, la ilusión es una poderosa motivación que mueve montañas. En el primer cuatrimestre aprobé todas las asignaturas en las que estaba matriculado. Pero llegó el momento en que el cansancio acumulado y mi personalidad “ligeramente obsesiva”, se aliaron para gastarme una broma demasiado pesada…

…Creo que estudiaba algo sobre el hipotálamo, no lo recuerdo bien ahora mismo. Lo que si te aseguro es que la lección hablaba de alteraciones neuronales, una de ellas tenía como consecuencia la dificultad o incluso la imposibilidad total de conciliar el sueño. Y aunque para mucha gente sea difícil de creer, este pequeño detalle desató un terrible incendio en mi mente…

…Aquella noche, recién metido en la cama, comencé a pensar las distintas regiones de mi cerebro. ¿Puede ser que yo sufra la lesión descrita en mi libro de psicobiología? ¿Será este el motivo por el que siempre he dormido tan mal? ¿Este trastorno será degenerativo e irá empeorando con el tiempo? Mi subconsciente iba dando una respuesta afirmativa a cada una de estas preguntas y las implantaba en mi mente como verdades absolutas… …No recuerdo si llegué a dormir algo esa noche, pero de ahí en adelante mi vida comenzó a ser desesperante, mi cabeza era un hervidero de ideas y todas relacionadas con la creencia de que no podría volver a dormir. Conforme se acercaba el momento de acostarme el pánico se iba apoderando de todo mi ser, sabía lo que me esperaba cuando se apagaran las luces…

…Y así transcurrieron dos semanas. Una o dos horas era lo máximo que dormía cada noche. Por supuesto durante el día era un zombie que deambulaba por el mundo con un gran sufrimiento en forma de ansiedad. Mi sentido del humor estaba en niveles de 0 absoluto y tenía sensaciones desagradables por todo el cuerpo…

Cualquier hueco que encontraba lo utilizaba para intentar descansar un poco. Cerraba los ojos sentado en algún rincón donde nadie me observara e intentaba echar una cabezadilla, pero en esos momentos era cuando la cotorra que habitaba en mi cabeza se volvía más cansina…

…El fracaso en aquellos intentos de dormir por el día empeoraba aún más mi desastroso estado de nervios.  Busqué remedios en los clásicos, tomar infusiones, ver la tele, arrullarme a mi mismo y también devorar libros. Pero todos estos intentos tenía el mismo frustrante resultado, cuando el sueño estaba a punto de vencerme, mis pensamientos volvían a boicotearlo…

…Fui al médico de cabecera que me derivó al psiquiatra y este a la farmacia. Por primera vez probé los somníferos, no recuerdo cual era nombre de aquella pastillita, pero si que aquella noche dormí 8 horas del tirón. ¡Ah, entonces no tengo el cerebro averiado! ¿Pero que es lo que me pasa señora psicóloga? La respuesta fue sencilla pero, sin embargo, la solución era muy compleja…

Durante seis años conviví frecuentemente con crisis insomnes. Podían durar desde una noche aislada hasta varios meses. He compartido vaso con todo tipo de medicamentos y otros suplementos más“naturales” para intentar aumentar en alguna medida la cantidad de horas de sueño nocturno. He visitado a distintos profesionales y probado con algunos tratamientos alternativos. Pero nada de esto era lo suficientemente eficaz para sentirme liberado de mi insomnio.

MADURO APRENDIZ

Cuando cumplí los 40 me planteé la vida con un enfoque diferente. Gracias a la proliferación de las redes sociales me percaté de la cantidad de problemas psicológicos que tiene gente y entre ellos el insomnio es de los más comunes. Me di cuenta de el mío no era un caso extraño. Comencé a interrogar a familiares, amigos, compañeros e incluso a recién conocidos y descubrí que un porcentaje muy alto tenía dificultades para dormir, también constaté su preocupación por las consecuencias que esto podía tener para ellos. A partir de ese momento tuve un nuevo propósito…

Conocer mejor a mi insomnio. Para ello he indagado a fondo a través de fuentes fiables, he escuchado testimonios reales y por supuesto he experimentado conmigo mismo…

…Y así, por el viejo método de ensayo y error es como por fin encontré fórmulas que funcionaban para la desactivación de mi insomnio…

…Cambié muchos de mis viejos hábitos, comencé a hacer ejercicio físico y revolucioné por completo la forma de alimentarme. Pero lo más importante sin duda es que conseguí modificar la forma de relacionarme con mi insomnio. Esta transformación no ha sido una tarea sencilla, pero como para conseguir cualquier otro objetivo,  la clave está en la paciencia y la constancia…

…No voy a decir que ahora duermo como un bebé, porque estaría mintiendo. Todavía paso algunas noches malas, aunque con mucha menos frecuencia que antes. Lo que si he obtenido es una mayor comprensión de las causas de mi insomnio y en consecuencia he actuado sobre ellas. A veces, sigo teniendo miedo a no dormir, pero ahora no huyo, lo miro de frente y casi nunca consigue atraparme en su red…

…Gracias a esto me he liberado de mucha ansiedad y me siento muchísimo más descansado. Por lo general tengo menos malestares, soy más efectivo, estoy de buen humor y me encuentro optimista con respecto a todo…

…A los 44 años aún no he encontrado la forma de atrapar al sueño, quizá uno de mis mayores errores fue intentarlo desde niño. Lo que si he aprendido a esperarlo con serenidad y a dejar que sea él quien se apodere de mi.

Bueno, es tarde y voy a tener que dejarte, un visitante muy especial está a punto de llamar a mi puerta, viene todas las noches y disfruto mucho de su compañía, pero como casi siempre prefiero esperarlo en la cama.

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