Miedo a tener y a no tener

Mis ojos continúan cerrados, aún resuena en mi mente el último de mis sueño, como si estuviera viendo los títulos de crédito pero me resistiera a aceptar que la película ha terminado. Lo primero que percibo del «mundo real» es mi propia respiración, inunda e hincha todo mi ser de forma relajada. Pero…

…Sin nisiquiera pensarlo autochequeo todo mi organismo, reviso una por uno mis zonas de malestares físicos y emocionales habituales. Este examen integral no suele durar más de tres segundos. Todo parece estar bien para mi satisfacción momentánea. De pronto aparece una sutil sensación en medio de mi pecho, casi imperceptible que no alcanza ni a la categoría de molestia, pero la he reconocido enseguida y no tengo ninguna duda de que irá aumentando…

El ser humano es incorformista, cuantas más cosas buenas nos sucedan más queremos y si tenemos pocas situaciones negativas a nuestro alrededor menos queremos tener. Hay frases que todos conocemos y además las utilizamos para aconsejar a los demás:

«Conformate con lo que tienes» o «Da gracias por lo que posees y no te preocupes por lo que no».

Pero muy pocas veces podemos llevarlas a la práctica porque algunas estructuras mentales muy arraigadas nos lo impiden. Así que por ahora, mientras no pueda dejar de revelarme contra todas mis circunstancias, ya sean buenas o malas, empezaré por seguir esta máxima:

«Me conformo con aceptar que soy un incorformista»

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